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REINTEGRACIÓN
El
reencuentro es un sueño hecho realidad.
Sin embargo volver a abrazar, a los familiares perdidos por
tantos años, no borra los daños de la distancia. Ya que se rompieron
muchos de los hilos de las relaciones, se disolvieron intereses y
necesidades comunes. Con el
reencuentro el sentido de lo “mío” hay que reconstruirlo, en aquello que
aún se puede reconstruir. Se
desarrollaron vidas distintas que después del asombro y la alegría del
reencuentro se perciben distantes y ajenas.
Cada familia deberá realizar su propio proceso de
reintegración, el cual consiste en la reparación de los lazos familiares
rotos por la guerra. Se da a partir del reencuentro en donde los
familiares hablan por primera vez de las causas de su separación. El
reto para estas familias es mantener la comunicación entre sí.
No existen moldes de comportamiento que reparen de manera mágica
las relaciones suspendidas ya que las enormes dificultades de atención
radican en que las pérdidas que cada familia ha sufrido poseen
características únicas.
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